La Praxis Tradicional

Cómo trabajo:

Me dedico a asistir a mis consultantes mediante la cosmovisión, método y protocolos antiguos, sin descuidar el factor psicológico que nos constituye como seres humanos.

Mi enfoque profesional se basa en las nociones de Destino y Fortuna, que, pese a que pondrá en juego una inherente naturaleza predictiva, lo hará con un propósito ético y preventivo.

Lejos de ser deshauciante, pronosticar efectivamente el futuro habilita el acceso a una actitud filosófica abierta, conscientes de nuestras posibilidades reales al momento de elegir y predispuestos al devenir con mayor serenidad, aceptación y madurez. 

El conocimiento de los designios celestiales tiene el poder de mejorar nuestra relación con la vida, fertilizándola y dotándola de un sentido trascendente.

Consultoría Profesional desde 2013

Lo que ofrezco:

Me especializo en astrología natal, horaria y electiva. 

Mis servicios involucran una exhaustiva praxis artesanal, en comunión con la filosofía hermética y el sistema tradicional aplicado según las necesidades de cada persona. 

Mi misión primaria es asistir de modo práctico a mis clientes, ante la toma de decisiones y/o cambios significativos, procurando aportarles nuevas ideas para soluciones objetivas, mediante diagnósticos claros y pronósticos corroborables.

Revisa la sección de servicios para conocerlos en detalle:

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A Nuestros Antepasados:

Extractos ilustres

“Porque Dios, en su deseo de que el hombre conozca el futuro, trajo esta ciencia al mundo, una ciencia a través de la cual cualquiera puede conocer su destino para soportar lo bueno con gran satisfacción y lo malo con gran firmeza. […] 

Por consiguiente, aquellos que desean tener conocimiento del futuro, serán ayudados porque no se cargarán con vanas esperanzas, no gastarán penosos trabajos de medianoche, no amarán vanamente lo imposible, ni de la misma manera se dejarán llevar por su afán de alcanzar lo que puedan esperar debido a alguna buena fortuna momentánea.

Un bien que aparece repentinamente a menudo aflige a los hombres como si fuera un mal; un mal que aparece repentinamente causa la mayor miseria a aquellos que no han entrenado sus mentes por adelantado.”

(Vecio Valente, ‘Antologías’, 5, 2: 11-14)

 

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